Saltear al contenido principal
+34 91 451 61 57 info@maabogados.com LinkedIn
LA MORATORIA CONCURSAL NO ES UNA «BARRA LIBRE» PARA LAS EMPRESAS «ZOMBIES».

LA MORATORIA CONCURSAL NO ES UNA «BARRA LIBRE» PARA LAS EMPRESAS «ZOMBIES».

La moratoria concursal no es una «barra libre»  para las empresas «zombies». Expansión

Acaba de salir publicada en el BOE la decisión del Gobierno de prorrogar la moratoria concursal hasta el 30 de junio de 2022. Es decir, las empresas, aunque sean insolventes, ni tienen obligación de pedir concurso ni los acreedores pueden presentar concurso necesario. Esta noticia ha tenido una repercusión inmediata en los medios especializados y, mayormente, su acogida ha sido negativa. Muy en la línea de las muchas críticas que ha recibido también la Reforma Concursal actualmente en curso, y que, como señala la Exposición de Motivos de la Ley, es una de las razones que fundamentan la moratoria. Por parte de los críticos, se nos dice que con esto se está fomentando el no afrontar los problemas, y la política de “patada para adelante” y agravar el ya de por sí el ya preocupante problema de las “empresas zombies”. Empresas inviables que siguen en el mercado por mor de medidas como, por ejemplo, esta moratoria.

Por ello mismo, y sin perjuicio de reconocer la realidad de muchos de estos peligros, queremos “romper una lanza” en favor del Gobierno. La reforma concursal actualmente en curso, aunque como todo en la vida es mejorable, es muy positiva para tratar de afrontar las inevitables crisis empresariales que se avecinan. Porque, entre otras cosas, amplía la posibilidad de utilizar preconcursos como alternativa a tener que abrir un procedimiento concursal y permite también procedimientos concursales muy abreviados y previsiblemente algo más rápidos que los actuales. Es cierto que hubiese sido deseable tenerla ya en vigor antes de fin de año, pero si estos meses adicionales sirven para mejorar algunos aspectos mejorables de la reforma como, por ejemplo, introducir un más amplio y eficaz control judicial de las refinanciaciones preconcursales, bienvenido sea.

Dicho esto, creemos que estos seis meses adicionales no deben interpretarse como una “barra libre” para las “empresas zombies”. Si soy consciente de que mi empresa es inviable y, aún así, sigo actuando en el mercado y relacionándome con otras empresas a sabiendas de que es muy probable que no pueda pagarles, por mucha moratoria concursal que exista, va a ser inevitable que las empresas afectadas por estos impagos traten de defenderse, por ejemplo, interponiendo las correspondientes querellas criminales. Por no decir, adicionalmente, las responsabilidades administrativas tanto para las empresas como para sus administradores derivadas de los previsibles incumplimientos de las obligaciones tributarias y frente a la seguridad social. Es decir, quizás valga la pena plantearse si realmente me conviene “esperar a toda costa”, o quizás tenga que reconocer la realidad, y presentar ya procedimiento concursal aunque no esté obligado a hacerlo.

Por otro lado, las empresas solventes deben extremar las precauciones en investigar la solvencia de sus proveedores y clientes, ya que, sino pueden verse arrastradas a su propia insolvencia cuando se produzcan, previsiblemente a partir del segundo semestre de 2022, la avalancha de preconcursos y concursos de las empresas inviables o con problemas.

En fin, a pesar de la moratoria, todos, empresas solventes y no solventes, Gobierno, abogados y jueces, debemos “hacer nuestros deberes”, y aprovechar muy bien estos seis meses adicionales para tomar decisiones y/o planificar cómo afrontar lo que, por desgracia, está por venir, que es una importante avalancha de situaciones preconcursales y/o concursales.

 

Sara Recatalá

Socia MA Abogados

 

Acceso a la publicación en Expansión

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba